domingo, 12 de julio de 2009

Oda a Torroles

Artículo publicado en un suplemento de El Mundo de Andalucía dedicado a Torremolinos. En esta etapa nostálgica, lo recupero, que llevo unos meses con ataque de saudade torremolinense, término que parece poco apropiado, pero no van tener la exclusiva los que vengan de sitios umbríos.

La primera vez que tuve conciencia de que venía de un pueblo que no era un pueblo normal fue a los 13 años. Aquel verano mis padres me habían mandado a Oxford con mi (aún hoy) amigo del alma, Juanjo Rodríguez de Pablo, a ver mundo y hacer como que aprendía inglés. Estábamos en la plaza de Carfax, haciendo botellón con tetra bricks de zumo de arándanos y charlando en español con el grupo de niños españoles que habíamos ido a pasar un mes a la ciudad británica donde no hablamos ni una palabra de inglés. De repente se hizo el silencio en la plaza. Oscar de Juan, un chico de Madrid, un par de años mayor que nosotros puso una cara de terror que a mí me hizo girar la cabeza con un escalofrío por la espalda. Miré y allí estaba: un punki con su cresta verde, sus pantalones de cuadros escoceses, su jersey roto y sus botas Doctor Martens. Seguí observando a ver qué pasaba y me di cuenta de que todos miraban al punk como si hubieran visto al mismísimo diablo.
En ese momento me di cuenta. Oscar de Juan, el guaperas, el listillo, el de Madrid (que para nosotros, los de pueblo, era como ser de una casta superior) tenía miedo de un punky. Más aún, nunca había visto un punk. Pero Juanjo y yo estábamos hartos de verlos. Por la calle San Miguel, por el pasaje Pizarro, en la puerta de Hardy’s… Torremolinos, desde el 78, se había convertido en un sitio donde los punkies no es que fueran lo más normal del mundo, pero nos resultaban familiares. Por la reacción del resto de los chicos me di cuenta de que eso era algo excepcional y después, con los años, descubrí que efectivamente, en Torremolinos teníamos el privilegio de enterarnos de lo más moderno, de las últimas tendencias antes que nadie del resto de España.
Dos años después de aquello, en el 82, los quinceañeros de Torremolinos íbamos a la sesión de tarde de Pipper’s y allí lo normal era que además de la música pachanguera habitual, hubiera una hora dedicada a algo así como música de tribus urbanas. No creo que en ninguna discoteca mainstream del resto de España se pudiera oír una canción de The Jam, otra Yahoo, otra de Depeche Mode ni a los Who. Pero en Pipper’s, durante una hora sí, y allí saltábamos a la pista los que llevábamos camino de ser los raros de la clase, a bailar esa música que nos hacía sentirnos distintos. Por aquella época, llegaban a nuestras manos revistas como el Melody Maker o el New Musical Express. En Noche y Día y los kioskos de la Plaza de Andalucía, era más fácil encontrar esas publicaciones que el Rock de Luxe o, años antes, el Vibraciones. No era casualidad que la mayoría de los grupos de Málaga tuvieran una influencia tan claramente anglosajona, desde Roxy Music en el caso de Generación Mishima a Yazoo en el de Réquiem, pasando por Bowie en el de Conde o por Simple Minds en el de Danza Invisible. Teníamos más influencia de los grupos que salían en Londres que de los que surgían en Madrid, incluidos los de la Movida. Pero es que además nuestros amigos de verano, esos ingleses, canadienses o americanos que venían a “Torroles” a pasar las vacaciones nos traían discos que aquí era imposible encontrar. El nuevo de Durruti Column, el último single de Siouxie, el doble LP de This Mortal Coil…
Pero eso ya había ocurrido antes, aquello no era nuevo. A finales de los 50 el mismo Timothy Leary (gurú del movimiento psicodélico) y bares de la Carihuela como The fat pussy cat, Pedro’s, en el centro, o la famosísima discoteca Tiffany’s eran sitios donde los hippies se movían a sus anchas. Eso era algo que no ocurría en ningún otro sitio de España, exceptuando Ibiza y Formentera, como magníficamente explican José Luís Cabrera y Lutz Petry en su página web torremolinoschic.es, a la que el Ayuntamiento debería dedicar una calle o, como mínimo, una estatua (total, una más ¿qué les cuesta?) en plena calle San Miguel.
En los 80, dos de los centros neurálgicos que demostraban que Torremolinos era different, y “vanguardista” (una palabra que se usaba mucho entonces), eran Disney y La Luna. Por allí recalábamos más o menos la misma gente. Esos dos locales y el Bier Kéller (más cercano al rollo roquero y fiel al espíritu hippie de sus comienzos) formaban el centro de la juventud underground, de casi adolescentes (unos más que otros), que nos reuníamos para ver quién sabía más de tal grupo o de tal escritor y para quejarnos de lo aburrido que era Torremolinos y lo maravilloso que debía ser vivir en Londres… como si uno, en Londres, se cruzara todos los días con Vivien Westwood y fuera a tomar el te todas las tardes a casa de Hanif Kureishi.
Cuando, en el 85, llegué a Madrid, que nos parecía lo más similar a Londres en aquél momento, y visité los centros de La Movida, como La Vía Láctea o El Pentagrama, me di cuenta que tampoco era para tanto. Que en Disney o en La Luna se oía música mucho más interesante y de vanguardia y que la gente era mucho más anodina que cualquiera de mis amigos de Torroles.
En aquél momento no nos dábamos cuenta, pero lo cierto es que Torremolinos nos facilitó el acceso a esa formación en subcultura underground que nos ha servido a muchos para movernos por la vida. De los del grupo de Disney, de los que hacíamos fanzines como Imágenes Alteradas o Bulevard, de los que nos peleábamos para oír los primeros el nuevo disco de Siouxie and the Banshees, han salido músicos con indiscutible talento, diseñadores gráficos, ilustradores, escritores, críticos musicales, diseñadores, disc jockeys, ensayistas, celebridades mediáticas o periodistas. Bueno, no puede decirse que sean profesiones “de provecho”, pero de eso se trataba.

10 comentarios:

jose l. pindado dijo...

En lo que a mi me toca, tengo que decir que me impresionó conocer a aquella siniestra de málaga en los albores de 1º de periodismo.
Fué en un concierto de danza invisible, kiko veneno con martirio y 091. Al final te fuiste a charlar con los de danza invisible al back stage y te movías como pez en el agua. Tuve claro cómo había que comportarse para ser periodista.

Silvia Grijalba dijo...

jajaja, Pindado, cómo eres! Hombre, que los de Danza eran vecinos míos y en casa de Ricardo había estado más de 20 o 100 veces... por aquí anda precisamente Ricardo (quiero decir por el blog). Pues también tengo que decir que aquél siniestro de Campamento me dejó pattydiphusa, que una sería de Torremolinos, pero había estado hasta el año anterior en un colegio del Opus y llegar a clase y ver al grupo de los siniestros me pareció como entrar en el cielo, que a mi, en COU no me dejaban ir a clase con pantalones... Sí, soy muy anciana, yo hice COU.

Cowboy Iscariot dijo...

Yo también hice COU, Creo.

Silvia Grijalba dijo...

Gracias por el comentario Iscariot, me alegra que haya más ancianos ex estudiantes de COU en la sala

Anónimo dijo...

Estupendo artículo, Silvia, muy apropiado para el texto que estamos preparando Lutz y yo sobre los años 80, y que citaremos... Y gracias por la cita.
José Luis Cabrera

Silvia Grijalba dijo...

Gracias a ti, José Luis. Pues entonces yo haré otro artículo en el que os cite a vosotros y así crearemos un eterno bucle de citas torremolinenses...
Por cierto, aprovecho para recomendar a los presentes http://personales.ya.com/mundopop2/torremolinoschic/

Ricardo Texidó dijo...

Querida Silvia.

Somos como una cruzada para prestigiar el nombre de Torremolinos, tantas veces vilipendiado y maltratado por desconocimiento del crítico.

Yo un cordobés, criado en Málaga, que encuentra la libertad de expresión en el Torroles de los 80 mientras era perseguido por su gabardina negra, collar de perro en el cuello y ojos pintados, por los barrios de Málaga con piedras, insultos y escupitinajos hasta que te subias al salvador "Portillo", sigo tambien reivindicando nuestro Torroles, por que lo hicimos nosotros tambien con nuestra impronta, personalidad, actitud y modernidad.
Por que no solo ocupamos discotecas y pubs y lo transformamos sino que llegarón a abrir locales para nosotros!
Por eso luché por que Torroles dejara de ser un barrio de Málaga y fuera un pueblo independiente.
"We are the Mods" gritábamos en una manifestación surrealista.
Nuestro Torremolinos fue paradigma de lo moderno y podíamos ir con nuestras imposibles pintas y músicas con las que aleccionar y divulgar nuestra fe con total naturalidad, erá como el Carnaby street de la Costa del Sol!!!

Éramos casi predicadores de nuestros descubrimientos artísticos, musicales, estéticos, etc!!!

Te quiere y te añora con cierta saudade sureña.

Tu flan.

Rik.

francisco dijo...

Hola... buscando musica he tropezado con este blog y leer sobre el Torremolinos de finales de los 70 y principio de los 80 me ha traido muy buenos y gratos recuerdos y tambien me ha hecho recordar que el tiempo no perdona!!!... soy de Malaga pero no vivo alli desde 1985... Quien puede olvidar las tardes-noches pasadas en el Bier Keller (el antiguo y original de la calle San Miguel) que en vez de a un bar parecia que se bajaba a una catacumba: siempre oscuro pero con un ambiente inigualable y cerveza barata que se perdio cuando abrieron el nuevo local... O El Cactus con su tremendo ambiente y la mejor musica de la epoca... Me deleito recordando la infinidad de sesiones de tarde e incluso de noche en el New Piper con el Fajardo y compañia pinchando discos... Se decía por aquella epoca que la costa del sol tenía el numero mas alto de bares, clubes y discotecas en relacion a la densidad de poblacion de Europa... y de verdad este hecho indudablemente influyó bastante en mi personalidad aunque nunca me dejé arrastrar por el hedonismo incontrolado o la droga. Despues de abandonar Malaga viví 5 años en Barcelona y desde hace 20 vivo en Londres y en este tiempo he tenido la oportunidad de ser asiduo de bares y discotecas tan miticos como Distrito Distinto, Otto Zutz o Ars Studio de Barcelona, Hasta locales como Knowledge, Lost etc. de Londres... entremezclandolo con lo mejor de la fiesta de lugares como Valencia,Ibiza, Sitges o Paris... Pero lo que siempre quise conjurar cuando visitaba esos lugares era las incansables noches de fiesta en TORREMOLINOS!!! aquello si que era fiesta porque entrar en las discotecas de Torremolinos era como montar una fiesta en el salón de casa en la que hasta los camareros y la gente de la puerta eran amigos vecinos o conocidos... Uno se sentía seguro y tenia toda la certeza de que lo iba a pasar BOMBA... Bueno podría seguir recordando los "Viejos Tiempos" hasta escribir un libro sobre el asunto pero ya se hace tarde y hay que madrugar...Tiene mucho de verdad el refran ese de "Que me quiten lo bailao" PS: Si alguien conoce a Silvia de New Piper que sepa que me quedó un recuerdo muy grato de ella... Paco

Silvia Grijalba dijo...

Gracias Paco, me alegra que compartamos esa impresión del Torremolinos de los 80. He visitado tu blog y está genial. Gracias por pasar por aquí

jhjavierhidalgo dijo...

Hola Silvia. Es posible que nos conozcamos de aquellos ochenta en Torremolinos. Un casual hallazgo me ha traido a tu nostálgica y encantadora oda a Torroles. Tras casi veinte años fuera de Málaga, leyendo tu texto, se agolpan los recuerdos...imágenes, canciones, bares. Buena época aquella (una verdadera suerte haberla vivido)en que, además, éramos jóvenes. Mi paso por aquellos días de frenética actividad quedó reflejado en un par de portadas a Danza Invisible ("Directo" y el maxi "El club del alcohol"). Hoy sigo con mi trabajo como pintor, naturalmente, y una pequeña muestra de obra reciente se puede ver en una recién abierta pg web: https://www.jhjavierhidalgo.es La música, como la pintura o la poesía, es una manera de entender la vida. Se fueron los 80´ pero permanece la actitud. Un saludo...