jueves, 9 de abril de 2009

¿Era Ian Curtis un hooligan?


Euforia absoluta, casi primaveral, por el estreno de Control. Por fin podré verla en pantalla grande, lo cual es esencial, teniendo en cuenta que el autor es Anton Corbijn, el mejor cronista visual del afterpunk y el hombre indicado (precisamente porque no es la alegría de la huerta) para hacer esta película. El estreno de Control y algo de lo que se desprende de los artículos que se han publicado en El País, me hacen reflexionar sobre dos asuntos. Por una parte, lo increíble... bueno, mejor dicho, lo lamentablemente creíble que resulta que se haya estrenado con dos años de retraso en nuestro país. Una muestra más del poco caso que se le hace al pop y al rock y lo que queda para que la cultura pop se considere cultura, como la otra, la oficial.
Por otra parte, el asunto de que Peter Hook y el resto de New Order sean unos patanes, como afirma Manrique en un artículo que suscribo totalmente, excepto en ese matiz... quiero decir, no es que piense que no sean unos patanes, no, sino que ello no les anula como embajadores de lo cool, entre otras cosas, porque entonces la cantera de Manchester (en mi opinión una de las más fértiles de la historia del pop) quería invalidada en su totalidad.

En fin. La primera entrevista que hice en mi vida fue precisamente a New Order (a los 17 años) y sí, yo que soy de Torremolinos y sé lo que es un hooligan inglés, los reconocí al instante. Además, precisamente el año pasado pasé muchas horas con uno de sus teloneros, el rey del spoken word, John Cooper Clarke, y sí, también, pese a su look y a su pelo cardado, llevaba a un fanático cervecero, fan del Manchester United debajo de sus pantalones de pitillo. Y, vamos, no hay más que ver el proyecto en solitario de Hook, Revenge, con esa portada de la chica escotada subida a la moto, para saber que las grandes preocupaciones de Hook son tres: la cerveza, el fútbol y las glándulas mamarias de un tamaño considerable. Y él, además, está orgulloso de ello; en las entrevistas no se preocupaba en disimularlo (especialmente lo su pasión por las glándulas mamarias de tamaño considerable, doy fe). ¿Y qué? ¿por eso es peor Blue Monday, por poner un ejemplo? Recordemos que Blue Monday llegó al éxito gracias a España y por una razón más física que intelectual. Tony Wilson llamó alarmado a Mario Pacheco preguntándole qué pasaba en nuestro país porque el maxi de Blue Monday se vendía como rosquillas. Pacheco le tuvo que explicar que se había convertido en el gran éxito de las discotecas de Ibiza y que todos los Hooligans que iban allí (muchos de ellos de Manchester) estaban entusiasmados con el disco. Al volver a su país, convirtieron la canción en número uno.
Hombre, el caso de los New Order no es aislado. En 24 Hours Party People, una película esencial, se explica cómo eran Happy Mondays (a los que también entrevisté y todo ese rollito moderniqui, tipo pre-festival de Benicassim, se iba al traste viéndoles a ellos y al padre de Bezz, que era su manager, y parecía un secundario de película de Ken Loach). Sí, la mayoría de los chicos de Factory eran unos patanes. No eran los tipos cool de 4AD o de Creation, no. Si quitamos a Vini Reilly y alguno más, en general, el futbol y no los simbolistas era su pasión (aunque una cosa no esté reñida con la otra, pero no era el caso). Y, en fin, y mira que idolatro a Ian Curtis y Love will Tear us Apart o She’s lost Control son unas de mis 10 canciones favoritas, pero no tengo claro que fuera precisamente un tipo trendy, cool y todo eso, pero, sinceramente, me da un poco igual. Los ídolos están para eso, para proyectar en ellos y en su obra lo que a una le da la gana y si a Ian le gustaba más las beans con salchichas que el caviar de Beluga, pues bueno, no voy a pensar mucho en ello.

3 comentarios:

Jazznoize dijo...

Se salvaban también de la imbecilidad, los A Certain Radio.
Sus primeros discos eran muy interesantes. Tengo un Maxi de Revenge, y la verdad, es una auténtica basura. No sirve ni para cara B de la peor de las canciones de N. Order. Todo queda claro en el video de la canción promocional del Mundial de futbol de 1990 (Italia) Hooligans futboleros y cerveceros. Mr Hook se tiraba las noches en la Haçienda con Shaun Ryder (Happy Mondays) bebiendo cervezas. Son gente de la clase obrera o lumpens que no han tenido la oportunidad (o no han querido) de estudiar. Pero eso no significa que sean gilipollas y verduleros.
Reproducían lo que "mamaban". Garrulos y patanes no lo eran. Ese tipo de gente no sabe crear himnos como los de los H. Mondays o New Order y además eran muy lúcidos y modernos; se anticiparon antes que nadie (los guays de Londres) a la explosión del ACID HOUSE llegado de los EEUU. ¿Acaso el sonido Madchester (que crearon ellos) no es un compendio de rock secuenciado por sonidos de discoteca, italo, acidhouse, etc?
MADCHESTERRRRR
Manrique tal vez pensaba en Oasis, esos mierdas patanes y verduleros, cuando quería definir a New Order: música sofisticada, divertida y emocionante. Eso es lo único que importa.

Pedro Bravo dijo...

Allí en el Reino Unido, buena parte de los que han hecho cosas musicales importantes son de este palo que dices. Es posible por lo inmensa cultura musical que hay allí. Uno puede ser un zoquete en todo pero tener un acceso y conocmientos de la cosa sonora del carajo de la vela, porque eso se mama desde pequeñín, no como aquí.

Hablando de mamar: a mí también me gustan el fútbol, la cerveza y las glándilas mamarias (el tamaño, en mi caso, no importa). ¿Seré un hooligan?

Anónimo dijo...

JA JA...lumpens, verduleros.Que mas da ? Su musica era valida, potente y en su momento disfrutamos de ella.Hace 25 años ya , por cierto.
Los OASIS , son hooligans tambien, como no, pero seguidores del otro Manchester de la ciudad , el CITY.