sábado, 9 de mayo de 2009

La industria del disco es la UNICA culpable de la crisis de la industria del disco. (La música basura no tiene precio)

Hoy, mientras hacía sitio para… bueno, es muy largo de explicar. Hoy me he encontrado la Caja de las Casettes. Una caja que llevo trasladando de mudanza en mudanza, desde que a los 17 años dejé mi cuarto del Edificio Ronda 4º-6 Torremolinos Málaga para irme a estudiar a Madrid. En esa caja de doc martens (sí, las que me compré en mi primer viaje a Londres) están las cintas que compré en Camdem (grabaciones de conciertos de Psychedelic Furs, Joy Division, A Certain Ratio, Buzzcocks o Virgin Prunes), las que grababa de la Radio, cuando Ordovás o Eduardo Palma ponían alguna canción de Kaka de Luxe o de Factoría Ribentrop…, las que me grababan mis amigos guiris y especialmente las que me hacía (con portadas en plan fanzine punk) Louis Jantzen. El tenía ventaja; era candiense, es decir, tenía acceso a grupos que no llegaban a Torremolinos y además me doblaba casi la edad (yo tenía 16 y él debía rondar los 30). Eso, combinado con que yo le idolatraba platónicamente (el platonismo se acabó pronto, afortunadamente) hacía que cualquier grupo del que hablara se convirtiera de inmediato en mi foco de mi interés. Gracias a él y a sus casettes descubrí a sus amigos The Sound, a Cabaret Voltaire, New Order, la primera Souxie, Midnight Oil, John Foxx (My Sex es la culpable de mi afición al spoken word, ahora que lo pienso) o That Petrol Emotion. De repente, me he dado cuenta de que mi formación musical se basaba en esas casettes y ha llegado una de esas certezas que uno tiene en la razón pero sólo le llegan en plan epifanía cuando la magdalena de Proust entra en acción.
En una frase, mi revelación puede resumirse en: La industria del disco es la culpable de la crisis de la industria del disco. Vale, esto es un Perogrullo, pero es que hay que recordarlo porque nos intentan contar que la culpa es de la piratería, de las descargas de internet, de la falta de cultura de la gente… No, esas son las consecuencias: los resultados de una gestión nefasta y de un empeño por crear productos dóciles, oficinistas de la música en vez de artistas.
Aclaremos términos. Con esto no quiero decir que esté a favor ni que la gente consuma únicamente música bajándosela por internet o comprándosela a un señor en el top manta. No. Creo que las bajadas de internet o bien deben pagarse o bien deben servir para que alguien que normalmente tiene un presupuesto para comprarse 30 discos al año, siga comprando (o pagando por bajarlos) esos 30 discos, pero para elegir cuáles son haya podido oír antes pongamos que 200. Repito, por si no queda claro (que ya imagino los comentarios y creo necesario repetirlo): Estoy en contra de que la música sea gratis porque los músicos, pese a que la delgadez les favorezca, tienen derecho a comer, a comprarse casas y a ganar dinero, como los actores, los pintores, los escultores, los arquitectos, los camareros, los panaderos, los ingenieros o incluso, como los políticos.
Pero entiendo que alguien que no tenga el amor al arte que yo profeso (y el amor al arte consiste en querer que los artistas no se mueran de hambre) haya llegado al punto de pensar que es ridículo pagar por un objeto que contiene música. A ver, pensemos, ¿porqué se ha llegado a eso?.
1- El problema esencial, que repito una y otra vez, pero es que es cierto es el siguiente: La industria quitó el valor a la música, empezó a pensar que cualquier cosa valía. Contrataba a grupos dóciles, pero negados musicalmente, con lo que dócil conlleva de falto de carisma, de carente de rebeldía, de ausencia total de riesgo… todo eso que la música popular, desde el jazz al rock, pasando también por el pop, ha propugnado desde siempre. Pues bien, si haces basura, la gente sí, la consume, porque algo tiene que oír, pero no le dará valor y no paga por ella. Por eso, como consecuencia, pero no como motivo de la crisis, el motivo lo han provocado ellos mismos, la gente piratea porque no valora la música y no la valora porque nos quieren confundir y dar como algo bueno, de prestigio, productos que son lo que toda la vida se ha considerado música para gente que no oye música, música de usar y tirar, que también tiene que existir (digo yo) pero que siempre ha estado claro que era eso. Ni más ni menos.
A partir de ahí, me dispongo a desmontar otros mitos que la industria se encarga de propagar:
2-Algunos dicen que la culpa es del formato del cd. Que el vinilo era una obra de arte y el cd, no. Disiento. Pese a mi amor por el vinilo (una pasión que me ha provocado varios lumbagos en mudanzas) y aceptar que el cd es mucho más feo, sí, una buena edición de cd es también una obra de arte. Pero, claro, la industria del disco, a finales de los 90 hacía unas ediciones de Cd tan horribles que, obviamente hacían que el objeto se devaluara. Hay ediciones del top manta mejores que algunos cds originales de entonces. Ahora, 15 años después, ya han espabilado.
3-¿Porqué los casettes no hundieron la industria del disco? Algunos dicen que porque el sonido era peor. Claro, el mp3 es mucho mejor, ja. Y, por favor, ¿alguien cree, fuera de los eruditos, que la gente realmente se preocupa por el sonido? Bueno, no pierdo el tiempo sobre este tema, porque el asunto es que en la era de la cinta, la gente pensaba que la música era arte. ¿Por qué? porque las discográficas, esos entes esenciales para que un artista triunfara, que se encargaban de su promoción, de asesorarles y, sí, claro, de hacerles alguna faena, pero seguían siendo empresas artísticas (con inquietudes económicas, lógicamente), se encargaban de sacar productos de calidad, no como a finales de los 90 (ahora la cosa parece que empieza a cambiar, poco a poco), la era de la gran explosión, de las ventas millonarias. Ese tiempo nefasto, en el que los AR y los directivos de las discográficas (salvo excepciones que se pueden contar con los dedos de una mano) no hablaban de música, de carisma, de canciones, sino de elementos que no tenían nada que ver con el contenido o la calidad del disco y del artista. De los medios de comunicación, mejor no hablar. Respecto a los generalistas, la música siempre ha sido el hermano pobre y excepto si había alguien a quien realmente le apasionara la música, el resultado era ir a tiro hecho o a artistas que te “vendían” porque habían grabado el disco no sé donde, con tal productor o con la colaboración de tal artista. El paroxismo llegaba a tal punto, que en una ocasión, en una discográfica (que, por otra parte, hay que decir antes al menos funcionaban, ahora ya ni eso, ya contaré anécdota al respecto después) me convocaron para hacer una mega entrevista a su “objetivo” (sí, si del artista que era objetivo se ocupaban, si no, es que ni se molestaban en decirte que había salido un disco). Como la entrevista era para un suplemento que se cerraba con mucha antelación, me daban largas a la hora de mandarme el disco. Dos días antes de la entrevista, lo reclamé ya con cierto mosqueo y me dijeron que no, que era imposible, que no tenían el disco a tiempo, que tenía que hacer la entrevista sin haber oído el disco, pero que no me preocupara, que me mandaban la hoja de promoción y que, hombre, estaba grabado en tal con tal y con cual. Cuando me negué a hacerla me dijeron que no lo entendían. Al final, milagrosamente, consiguieron una copia (tiendo a pensar que la verdad era que, por vaguería, ni se habían molestado en pedirlo) pero ellos no salían de su asombro. Esa es otra parte, la desidia de muchos de los trabajadores de las discográficas y también de bastantes periodistas. Desde los AR a los jefes de producto pasando por los encargados de promoción. Cuando yo empecé en esto, a finales de los 80. Todos se entusiasmaban, te hablaban de los grupos con pasión, hacían lo que fuera para conseguir el disco antes de tiempo si podías hacer algo por ello (hablo, claro, desde el punto de vista del periodista, primero de fanzines y revistas musicales y después desde un diario de tirada nacional). Desde hace unos años, es todo desidia. Hace poco, por concluir con otro ejemplo, que creo que es gráfico, pedí el disco y la información de un disco que aún no había salido porque iba a entrevistar para un medio que no digo, pero un medio nacional, muy importante (es decir, no era para una radio local, digamos) a su autor. En la discográfica me mandaron un enlace incorrecto para que me lo bajara (legalmente) porque, según ellos, no les quedaban copias. Después de mil llamadas, no conseguí que me dieran bien el enlace, así que me lo bajé de internet (sí, ya estaba colgado) pero vi que no estaban las letras, esas no las encontré, y las necesitaba, claro. Las pedí y la jefe de producto me dijo que llamara a la editorial del artista, le dije que llevaba tres días intentando conseguir el disco y que a la editorial llamara ella y me las mandara, que era su trabajo… pasaron dos días y no me las mandaba. Me pareció todo tan surrealista que la llamé e hice algo que no había hecho jamás, le dije que no se preocupara, que era amiga del artista (cosa cierta) y que ya le llamaba para pedirle a él el disco (que no podía tener porque no estaba a la venta aún, que si no iba a un Vips y ya está). La reacción fue automática, me dijo que no me preocupara que ahora que lo pensaba, podía conseguir una copia, que me la mandaba por mensajero, la edición limitada de lujo… Esto jamás hubiera pasado hace años, ni cuando escribía para fanzines, me refiero a la etapa previa a mediados de los 90, que fue cuando todo se fue al garete y cuando provocaron la crisis y entraron en las discográficas funcionarios ineptos como esta, a la que probablemente el artista en cuestión se la suda, apostaría mi pie derecho a que ni se había oído el disco . El artista del que hablo, por cierto, no es precisamente underground, está en el digamos top ten de los más vendidos.
4- Dicen, también, que los cds son caros y que por eso no se compran. Falso, los libros cuestan igual que los cds y son más baratos de hacer. Sí, porque ya no hace falta contratar un estudio de 2.000 euros diarios durante un mes para grabar un disco. Los libros nadie dice que son caros, así que los cds tampoco. O sí, todo es caro, 3 euros por una cerveza es una barbaridad, pero ese es otro debate.
5- ¿La solución? La ignoro, que la busquen los ejecutivos de las discográficas, los que publican los discos basura, que para eso están. Pero sugiero un primer paso: Volver a prestar atención a la música y que las discográficas sigan el ejemplo de las que han sobrevivido. Las que empezaron como independientes han caído al fusionarse con multinacionales, en errores más graves que las propias multinacionales, básicamente porque las llevan pijos que se metieron a hacer una compañía por hacer algo, con una incapacidad manifiesta para descubrir grupos y para gestionar cualquier cosa y eso es un enorme peligro. Volvamos la vista a mitos como el de Atlantic, Crammed, ECM, 4 AD… y a gestores como Tony Wilson o Mario Pacheco, descubridores de talento y no captadores de imitadores dóciles, de esos que no dan problemas. Si no, nos quedaremos con la música basura y la música basura no tiene precio, obviamente.

32 comentarios:

Libertad Morán dijo...

Polémico tema...

Yo añadiría un punto más práctico al tema de vinilo-cassette-cd-mp3. El espacio.

Yo tengo una enorme estantería llena de cd's. La mayoría originales (otros no, para qué mentir). Pero hace cuatro años que no me compro un disco. Igual que evito comprarme libros (aunque a veces caen). No tengo más espacio. Y no creo que cuando me cambien de piso vaya a tener mucho más. El mp3 ofrece mucha más funcionalidad en ese sentido.

Las últimas veces que compré discos la operación fue comprarlos-convertirlos a mp3 para poder escucharlos en el reproductor portátil (que es donde más escucho música)-dejar el disco en la estantería muerto de risa.

El mp3 ahorra espacio y es práctico (no voy a entrar en temas de coleccionismo o en apreciación de las buenas ediciones). Lo malo es que el mp3, por así decirlo, es incorpóreo. No lo tocamos. Son datos binarios. Ceros y unos que no vemos sino que sólo sentimos cuando se reproducen en forma de notas. Con ese panorama mucha gente decide no pagar por algo que no puede tocar. Y que incluso puede borrar con un certero golpe de tecla.

Las tornas están cambiando. Las grandes discográficas se quejan de que los discos del triunfito de turno no se venden. No se dan cuenta de que hay mucha gente que se ha cansado de que les digan qué tienen que escuchar. Internet ha servido para que personas como yo descubran música que de otro modo desconocerían. Cuánto habría dado yo por el P2P en los noventa...

¿Soluciones? La cosa va para largo. Prohibir y sancionar no creo que a la larga funcione. Alternativas como Spotify me parecen mucho más realistas. Versión normal (sin pago) con publicidad, versión premium (de pago) sin ella. ¿Que la mayoría optará por la versión gratuita antes que por la otra? Probablemente. Pero es el primer paso. Internet no es el enemigo de la música, quizá sea su mayor aliado.

Quizá cuando pasen un par de lustros (o tres) y la televisión y cualquier medio de comunicación se transmitan por la red se implanten nuevos modelos de negocio. Sin abusos. Sin imposiciones.

Y los artistas a currarse los conciertos para hacer de ellos su fuente de ingresos. Nada de sacar un disco cada dos años, vivir en una mansión de las rentas y luego ir a quejarse al presidente de que no se puede comprar un Jaguar nuevo, que no todos los artistas pueden hacer lo mismo...

Y ya de pelis y series no hablemos que me enciendo... ;-p

Silvia Grijalba dijo...

Gracias Libertad. Yo no uso el mp3 pero porque soy una fundamentalista y comprendo que es defecto mío, pero sí, creo que ha vida moderna y esas cosas, hace que sea muy práctico. Yo, de todas formas, no voy tanto al asunto de la piratería, sanciones etc. De hecho, creo que esto es imparable. Pero sí a porqué se ha llegado a esa situación y también a que creo (quizá sea una ilusa) que si volvemos a hacer entender que la música es arte y que existe algo muy poderoso que es la estrella de rock (concepto completamente devaluado) entonces la gente volverá a comprar discos, eso sí, los discos que le gusten, que previamente habrá escuchado en internet. El asunto de la piratería y de la necesidad de recuperar el concepto de Estrella de Rock como algo atávico, imprescindible, será motivo de otros post.

Libertad Morán dijo...

No estoy muy segura de que las nuevas generaciones lleguen a entender (mucho menos a ver) a una "estrella de rock".

En mi opinión, la última "estrella de rock" en el sentido clásico (ser atormentado, excesivo, genio incomprendido, trágica muerte en plena juventud, etc) fue Cobain. Y ya han pasado quince años desde que se suicidó.

Las "viejas glorias" (Rolling, Springsteen o, por ponernos menos mainstream, Lou Reed o Iggy Pop) no conectan ni conectarán con los adolescentes/jovenes de ahora ni con los que vengan después. Al menos no con la mayoría.

Quizá porque la música ya no se entiende como medio de expresión sino como negocio. La chavalería que se agolpa en largas colas para los castings de OT y similares quiere fama instántanea y sin apenas esfuerzo pero muy pocos estarían dispuestos a montar una banda en el garaje de sus padres y luego dejarse el ánimo tocando en baretos desconocidos para dar salida a su "talento".

Lo peor es que se está fomentando el modelo de OT y similares. Intérpretes que pueden (o no) tener buena voz y cantan canciones prefabricadas para que gusten a la masa. Incluso los que han empezado por su cuenta acaban sucumbiendo a lo comercial y adaptándose a los cánones de lo que se supone que la gente quiere.

Sólo nos queda esperar. Por eso digo que Internet es el mejor aliado de la música. Porque permite dar a conocer a grupos o cantantes que no han querido pasar por el aro de las multinacionales.

Silvia Grijalba dijo...

Totalmente de acuerdo con que internet es perfecto para conocer música. Pero no tanto con lo de la estrella de rock. Si ahora la industria del disco permitiera que saliera un pongamos David Bowie de la época del Hunky Dory (no sólo con esa imagen, sino con lo que musicalmente supuso) estoy segura de que la gente se volvería loca. Pero los que son como él están en el underground, exceptuando a artistas que ya eran estrellas y que llevan años manteniéndose. Pero te digo yo que si saliera alguien con el rollo rock star pero no con las coordenadas de los 70 sino de ahora, rompería y sería todo mucho más divertido. Hombre, Doherty lo tiene todo, pero le falta la música, elemento esencial...

Libertad Morán dijo...

¿De verdad crees que una estrella de rock podría hoy mover a las masas? Yo la verdad es que lo dudo.

No sólo por Internet sino por todo lo que supongan los medios de comunicación: canales de televisión, radios, redes sociales, etc.

Tanto la sociedad como sus gustos están totalmente fragmentados. Y la gente acepta esa fragmentación como buena. Antes, en la adolecencia, te identificabas por la música que escuchabas, la ropa que vestías o el bareto al que ibas. Los bandos o tribus urbanas estaban muy demilitadas. Ahora, de un mismo movimiento social o musical te salen decenas de ramificaciones. Y la misma que te escucha a The Libertines al rato te casca un disco de La Oreja de Van Gogh. No se adscriben (salvo excepciones) a algo definido. Cogen un poco de aquí y de allá, sin compromiso ni permanencia (coño, parezco una operadora de móvil).

En los noventa (antes, pero oficialmente entonces) surgió el grunge desde USA, el britpop desde UK... Hemos cambiado de década y casi hemos acabado la siguiente y no recuerdo un movimiento musical o social que haya calado en la juventud como aquellos. Ha habido intentos, por supuesto, pero tan pronto han salido como han venido otros ha ocupar su puesto. Hemos visto revisiones moñas de los góticos y nuevos románticos (emos, apropiándose para la etiqueta de una ya creada), el llamado post-punk es más comercial incluso que los propios triunfitos y de esa especie de ola de grupos "The" (The Libertines, The Killers, The Strokes y otros tantos) apenas sí ha quedado un rastro difuso. Ningún grupo ha sobresalido, no se han creado obras maestras, no ha habido miembros que se hayan sabido convertir en ídolos más tiempo del que NME saca un nuevo número...

No sé, quizá soy pesimista en este sentido. Pero el exceso de medios, de fuentes y de referencias hace imposible una adolescencia/juventud como la que tú o yo podamos haber vivido.

Silvia Grijalba dijo...

Libertad, casi me vas a convencer. Bueno, lo primero, gracias por equipararme pero yo soy mucho más anciana que tú. En efecto, ya no hay ese deseo diferenciación de grupo que era inherente a edad joven (concepto que ya no existe porque ahora la adolescencia va de los 9 a los 35 años) y sí, es cierto, a la que le gusta The Libertines lo mismo le puede gustar la Oreja de Van Gogh, pero es que ni Frand Ferdinand, ni Strokes (que son como un grupo de verbena haciendo versiones de Iggy Pop y la Velvet), ni The Libertines ni The Killers ni Vampire Weekend son estrellas. Son grupos que, como salen en la revista musical de moda y no en la hortera, pues molan y ya está. Unos tienen buenas canciones pero negada actitud (los Ferdinand por ejemplo) otros toda la actitud, pero nulas canciones (The Libertines). Pero sigo meditando sobre lo que dices, yo, al pesimismo me apunto rápidamente...

Libertad Morán dijo...

¿La adolescencia de los 9 a los 35? Yo diría que últimamente se dilata casi hasta el medio siglo... ;-p

Ya seguiremos hablando, que has tocado en mis temas favoritos: juventud, generaciones y música.

djflow dijo...

¡Madre mía! Tiene usted más razón que una santa. Creo que todos los que trabajamos en el periodismo musical y hemos tenido que bregar con los departamentos de promoción de las discográficas podemos contar anécdotas parecidas a las que refiere. La mayoría nunca funcionaron muy bien, pero es que lo de los últimos dos años es de no creérselo. No ayuda que cada vez contraten a gente con menos experiencia y conocimientos del medio -y nulo amor a la música- y, encima, les paguen un sueldo irrisorio y les carguen de trabajo. No saben trabajar bien pero, aunque supieran, sería imposible que llegaran a todo.

Sobre las descargas, los CD's y el mp3, confieso mi enfermedad absoluta. Soy de los que se descargan para escuchar y después decidir si compran o no, de los que se descargan cositas descatalogadas o inencontrables (ese es otro tema del que se podría hablar largo y tendido, el poco interés que se pone en los catálogos y la cantidad de discos que ya no se pueden encontrar salvo que se paguen precios abusivos por ellos), de los completistas que buscan hasta la tontería más grande de sus artistas-fetiche, de los que se gastan un pastón en discos... y de los que encima tienen el reproductor de mp3 para escuchar música en el metro y, en general, a todas horas. Tengo todos los "vicios". Y el mp3 me parece un mal menor extremadamente práctico.

Creo que el acceso fácil y gratuito a la música -al margen de que sea un perjuicio evidente para los artistas- es un arma de doble filo para el consumidor. Sí, tenemos acceso a todo, y eso -bien usado- permite conocer muchas más cosas, contribuir a nuestra cultura musical; pero el hecho de que sea tan fácil y se pueda acceder a todo hace difícil discriminar y elegir, y también le quita valor a la propia música, la trivializa.

No voy a entrar en las disquisiciones de sí hay o no grupos arriesgados en la acualidad, del nivel medio de la música y de las épocas supuestamente buenas o malas. Creo que siempre ha habido, hay y habrá mala y buena música; que somos esclavos de nuestra educación sentimental sónica (todos los melómanos tenemos nuestra "Caja de los Cassetes") y a partir de ella juzgamos y/o elegimos unas cosas u otras; que es cierto que la basura abunda; y que en este país la cultura musical es nauseabunda y el interés por ella prácticamente nulo. Pero, en esto último, creo que la "música basura" solo tiene una parte de la culpa.

Me gusta su blog, oiga...

Pedro Bravo dijo...

Claro que la industria es la única culpable. La industria entendida como las disqueras, las editoriales y la SGAE, que, por cierto, no trabaja para los autores sino para los editores.

Yo, que tengo un pasado como tú en la crítica/crónica musical, recuerdo que la gente a la que de verdad gustaba la música y se metía en la industria acababa: a) yéndose al rato muy decepcionada. O b) siendo engullida por la máquina y empezando a hablar de músicos "muy profesionales" por los que eran buenos en eso de la promoción sin que importase si eran buenos en eso de la música.

Lo bueno de estos tiempos es que la industria musical se está borrando de la ecuación y está cobrando importancia la música.

Lo malo es que hay demasiada información, es mucho más fácil y barato hacer música y aún más fácil, y gratis, acceder a ella. Y por eso no hay Bowies, ni Nirvanas, porque nuestra capacidad de atención está saturada y, por eso, fragmentada.

Lo inevitable es que el proceso es... inevitable y se veía venir hace 15 años y la industria no ha hecho nada por adaptarse a los tiempos y sigue insistiendo en el mismo modelo de negocio que cuando Sam Phillips manejaba al Rey.

Lo peor es que, para defender ese modelo de negocio, pretenden sacar pasta de mis impuestos y me penalizan.

Anónimo dijo...

Silvia, esa caja te crea peso psicologico seguro...Tirala al container mas cercano...Ademas la recuerdo perfectamente en la casa de plaza de España en el 86!!!!!Anyway, las industrias se aniquilan a si mismas, y las de musica no iban a ser una excepcion.
Raúl del Palacio

Silvia Grijalba dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Está muy guay el texto Silvia, estoy de acuerdo con ello, en general. Pienso que el embotamiento es a todos los niveles, global. La sociedad lleva encerrada en un callejón sin salida, en un enfoque de consumo en piloto automático desde hace casi 20 años. Todo lo masivo está bajo control, todo es producto, todos somos productos y todos pagamos por ello. Afortunadamente siempre nos quedará el underground, aunque suene a mamarrachada, ahí es donde está la poca vida que le queda a este asunto.
A.l

Anónimo dijo...

Está muy guay el texto Silvia, estoy de acuerdo con ello, en general. Pienso que el embotamiento es a todos los niveles, global. La sociedad lleva encerrada en un callejón sin salida, en un enfoque de consumo en piloto automático desde hace casi 20 años. Todo lo masivo está bajo control, todo es producto, todos somos productos y todos pagamos por ello. Afortunadamente siempre nos quedará el underground, aunque suene a mamarrachada, ahí es donde está la poca vida que le queda a este asunto.
A.l

Silvia Grijalba dijo...

Dj Flow, a mí también me gusta su blog, mucho. Y, sí, el detalle de que la excesiva facilidad para acceder a la información la puede trivializar, me parece muy cierto y esencial. Es como lo que decían nuestras abuelas de que hay que "hacerse valer", que enlaza con el comentario también de
Mr Bravo. Totalmente rendida al comentario de los "músicos profesionales" que son los que menos molestan, en efecto, y da igual si son buenos o no.
Raúl, más de una cinta hemos oído juntos en la casa de "perdidos al Río", en el 86... gracias por el consejo, tienes toda la razón, pero voy a necesitar varios siglos de terapia para poder tirarla y no sé si me sale a cuenta. Lo de la autoimolación de las empresas me ha gustado mucho.
Y sí, como también dice Antón, es algo general, la famosa crisis de valores más que económica, en la música se ve especialmente.

Rafael Flores dijo...

Querida Silvia:
Algunos de los debates aquí suscitados me parecen tan apasionantes como estériles.
Pedirle a la gente que pague por lo que puede conseguir gratis es una absoluta perdida de tiempo.
Tengo sobrinos adolescentes, amamantados con ipod, para los que el cd es casi tan arqueológico como el disco o la cassette.
No pasa nada, en la historia de la música la fonografía supone los dos últimos minutos, sobrevivirá.
Por cierto la cassette sigue funcionando, el año pasado me editaron dos trabajos en ese formato y me hizo mucha ilusión.

Silvia Grijalba dijo...

Querido Rafael: Entiendo lo que dices, pero disiento. Comparto contigo la opinión de que pedir a la gente que pague por algo que puede obtener gratis es una tarea estéril, en efecto. A mí también me parece absurdo ir a Zara y pagar por una camiseta que podría llevarme gratis si no pasara antes por caja y no fueran tan pesados con esos detalles ridículos como ponerle alarmas a las prendas o ir a un restaurante e irme sin pedirle la cuenta a ese señor tan quisquilloso al que llaman camarero y que empeña en decir que tengo que darle unos papeles llamados euros por lo qeu acabo de comer. Todo es susceptible de ser gratis, si lo robas. Lo que yo propongo es que nos demos cuenta de que el arte debe pagarse y que si no se hace (siempre y cuando el que lo realiza no haya decidido que debe regalarse) se está robando. A mi bajarse cosas de internet me parece estupendo, la cuestión es ¿de qué viven las personas que hacen esas canciones?. Sí, pueden ser amateurs, tener su trabajo en un banco, en correos, como profesores o como periodistas y hacer música los domingos, sí, es una opción y obviamente la respeto aunque pero creo que para poder hacer buena música, como para poder hacer buenos edificios, buenas barras de pan o buenos artículos es conveniente dedicar, al menos, 8 horas diarias. Pero repito, el que quiera ser un dominguero de la música, sin problema, que regale lo que hace, pero creo qeu si alguien se arriesga y quiere ser un profesional y vivir de ello, debe haber una manera de darle opción a conseguirlo. ´Si nos ponemos de acuerdo en la convención de que el consumo de música debe ser gratis, de acuerdo, lo acato, pero entonces los músicos tendrán que tener una remuneración por otro lado para que puedan seguir haciendo música y teniendo la opción de vivir (aunque sea miserablemente o incluso a tiempo parcial, vale) de ella.
Y, respecto a las casettes es genial que sigan vigentes, un formato esencial para la experimentación.

Rafael Flores dijo...

Perdón por mi torpeza, no he debido explicarme bien.
No justifico en absoluto la piratería en ninguna de sus formas, me límito a constatar la evidencia de que estamos ante una nueva realidad que no se puede combatir con los metodos tradicionales.
Por desgracia bajarse música no es ir a robar peras al huerto o irse del bar sin pagar, se hace desde casa tan calentitos en la mesa camilla y dudo que la amenaza de las medidas represivas que se anuncian sirvan de mucho.
Insisto en no perder el tiempo y encontrar alternativas audaces e imaginativas, buscando alianzas donde otros solo encuentran enemigos.
Respecto a la pofesionalidad, ¿ vivieron de su música Bach, Vivaldi, Mozart, Chopin o Strauss
sin disponer de grabaciones ni de una fabulosa máquina de difusión/promoción universal como internet?.
Conozco a músicos, nada domingueros, que no ganan un duro con la venta de discos y viven estupendamente de su música.
No olvides esa antigua de máxima de pro-marketing "quien regala, bien vende".

Jazznoize dijo...

Hay para escribir un libro.
La industria del disco no es jauja. No es un paraíso gobernado por nubes de azúcar. Vivimos en un sistema capitalista. Claro que es la culpable, lo mismo que la banca y las grandes empresas monopolistas, lo son en esta profunda crisis económica, y no los trabajadores, que para colmo parece que no tienen derecho ni realizar una huelga general que ya se hace imprescindible.
Silvia, si tiras esa caja ( yo también tengo la mía ) acabarás regalando horas al psicoanalista, yo acabaría como Ian Curtis.
La industria musical (incluida la SGAE = Buitres carroñeros) es la única culpable.
En un sistema estructurado de manera piramidal, ¿quién es el que manda en la industria del disco? ¿quién decide? ¿quién gobierna? ¿el músico de estudio o los altos cargos directivos de las grandes compañías?
LOS MÚSICOS SON LOS QUE GENERAN LA RIQUEZA, NO LAS "DISQUERAS" Igual que son los trabajadores los que generan la riqueza y no los grandes empresarios.
Los benefactores de esa plusvalía que los músicos merecemos en mayor igualdad de distribución, son las compañías, las mismas que han degradado el arte en pura y simple mercancía de usar y tirar. Lo importante es vender productos de fácil consumo y de efímera vida, ya que así, se vuelve a consumir con más rapidez. No se buscan "productos" duraderos, todo lo contrario.
La estrategia de la industria musical es "sacar balones fuera", no reconocer su culpabilidad ante la caída, (realmente es una transformación) de las ventas de discos. Pero existen contradicciones que desmontan radicalmente la idea de que la música no interesa. Miren los festivales, conciertos, descargas. Nunca antes se consumía la música en tan grandes cantidades. ¿Qué es lo que ocurre realmente?
Difícil respuesta.
El consumismo sonoro ha cambiado de forma.
Simple y llanamente eso.
Las discográficas, como siempre (ley de vida), llegan tarde, como grandes terratenientes que pretenden perpetuar su dominación sin cambio alguno, no han sabido adecuarse a la nueva situación, aunque no olviden algo importante: ya ganan más con los politonos, que con la venta de discos.
Así pues, bajan las ventas de discos, pero ¿sus ganancias económicas bajan realmente?
Otro aspecto de este universo compuesto de microhistorias entrelazadas es el papel de los sellos más pequeños, las "indies", las cuáles, no son independientes en su gran mayoría, ya que solo se diferencia por la cantidad menor de volúmen de capital que generan. Repiten los mismos errores que las grandes multinacionales, incluso imponiendo dictatorialmente criterios sobre músicos de su nómina. Pero siempre han existido pequeños sellos que han mantenido un camino paralelo y contrapuesto al de otros sellos, por ejemplo: Bcore. Esta discográfica vende discos (lps el doble de baratos que otros sellos similares)más económicos. ¿Por qué tanta diferencia en el precio final si el coste es el mismo?
La cultura de la gratuidad, se fomentó en los tiempos del Psoe de González, BARRA LIBRE PARA TODO DIOS. Festivales, y conciertos financiados por los ayuntamientos. La cultura de la gratuidad acabó con todo intento de mantener, INDEPENDENCIA económica e ideológica de los artistas, y en cuanto a los oyentes, el público cada vez más controlado y pasivo se le inducía a negar una realidad. El arte tiene precio, valor. Grandísimos grupos nacionales e internacionales de todo pelaje han pasado por las ciudades españolas sin pena ni gloria, porque simplemente cobraban un ridículo precio por la entrada.
No solo es cuestión de la descarga de internet. Por cierto, en mi vida he comprado tanta música como ahora, y me descargo a cristo resucitado. Cuando algo me gusta hasta llegar a lo enfermizo, no tengo reparo en rascarme los bolsillos. La importancia de la independencia económica, del poder adquisitivo del oyente, es vital.
Si nos inoculan veneno del tipo "el arte es mercancía de usar y tirar" lo normal es que un chaval que no llega a "mileurista" y que utiliza el 70% de su sueldo en pagar el alquiler, y comer, quiera gratuitamente algo que le gusta (la música, en este caso). Los libros no han sido devaluados, Silvia, además que no pueden ser pirateados. No me imagino a la gente descargando libros para ser leídos en una pantalla de PC, aunque tiempo al tiempo. Todo dependerá de como van a moldear nuestras mentes en un futuro próximo. La acumulación en general es un valor importante en nuestra sociedad actual. La cultura de la posesión ha sido fomentada como algo natural, vital, diría yo. Querer posee por poseer es una verdad como un templo. Conozco a muchas personas que descargan discos que ni escuchan, pero que se sienten contentos por el simple hecho de poseer ese disco.
PURO CONSUMISMO CAPITALISTA E IRRACIONAL.
Recuerdo haber comprado, ahorrando durante semanas, por 1.100 pesetas un mini lp de Front 242 en 1989, creo que mi primer disco no comercial. Hoy día veo todos los días como se venden en las tiendas cds (de fabricación muy barata, nada de digipack) cedés singles por 10 euros. No ha habido mucha diferencia en estos años, aunque los lps valían 1600 pesetas por aquel entonces y ahora un cd de mala muerte vale 18 euros (el doble que hace 20 años). Todo depende de la avarícia de la compañía y de las DISTRIBUIDORAS, (otro personaje importante de esta surreal historia, y que creo que no se ha comentado). Hoy día los cedés han mejorado en líneas generales, en cuanto a edición, pero ya es demasiado tarde por dos razones, se ha instalado para mucho tiempo la idea de que el arte es mercancía de usar y tirar, y la otra razón, es por motivos simplemente económicos (para el consumidor cada vez más empobrecido). Silvia, la tendencia hoy día es el abaratamiento de los costes. El resultado es el siguiente: se fomenta la venta de ediciones de discos en formato SLIDEPACK, tremendamente cutre que sirve para que la idea de venta de la música en forma de objeto físico (y no descarga mp3-internet) acabe sucumbiendo ante la idea imperante de la mercancía de usar y tirar. Es tan cutre es tipo de edición, que aunque cueste la mitad ese cd, nadie querrá tenerlo (y me refiero al que todavía ama a la música como arte y no solo como mercancía).
LOS TIEMPOS HAN CAMBIADO. NO HAY VUELTA ATRÁS. LA INDUSTRIA MUSICAL COMO LA CONOCEMOS HOY DÍA, VA A DESAPARECER EN 10 AÑOS.
Hace varios lustros, se fomentaba la calidad del sonido, el HI-FI, etc. Ahora todo lo contrario. Eso tiene mucho que ver con el desarrollo de otras formas de consumir música (MP3, iPOD, Internet, Soulseek, Emule, etc).
Otro dato importante.
LOS POLITONOS. Tal vez se vendan menos discos de un artista, pero tal vez esa falta de venta de cedés se supla con los politonos, que triplican los beneficios de las compañías discográficas, y ahí pierden hasta otras industrias auxiliares, fabricantes de vinilos, cedés, etc.
El poder simpre intenta moldear los gustos de las masas. La primera vez que vi a THE CURE en televisión, tendría 10 años, 8, 12, no recuerdo bien. Fue en un programa de máxima audiencia un sábado en un programa estilo Jose Luis Moreno. Me impactó tanto la música como las pintas de un tío que tenía carmín en los labios y tenía el pelo preparado para la cría de gusanos de seda.
Aluciné. Todavía lo recuerdo.
En horario de máxima audiencia ¿quién actúa en play back y timando a todo cristo? Miguel Bosé con su Papito.
EL CD = ESTAFA.
Nos vendieron la moto. En los 80 decían que era más caro producir un cedé que un vinilo.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
Si ahora se prima la acumulación de mercancía, el consumismo, y la música es mercancía, la gente, quiere acumular, y al no poder abastecer sus deseos a través de la compra, simplemente obtiene gratis esa mercancía que tanto desea.
Un cedé cuesta 1 euro fabricarlo. El músico se queda 5 céntimos, ¿el resto?
La compañía, la SGAE, distribuidoras, tiendas.
El músico para sobrevivir ha tenido que saltarse la cadena. Componer y vender directamente (internet). Más barato para el usuario y más beneficio par ael músico.

Y por último: estoy seguro de una cosa, la solución no la tienen que dar las propias compañías discográficas.
NO LE DIGAS AL LOBO QUE VIGILE TU REBAÑO.

Silvia Grijalba dijo...

Empiezo contestando a Rafa, Jazznoize, lo tuyo lo dejo para mañana, dios mío, terminaremos haciendo una tesis, gracias por el mega post.
Rafa, seguramente me he explicado también yo mal. Yo no estoy en contra de que el formato cambie y de hecho, creo que eso es imparable ya y, por supuesto, ¿qué me vas a contar de músicos que viven de sus directos no de sus ventas de discos? tengo el ejemplo muy muy cerca. Pero lo que me parece injusto es que todos pensemos que un arquitecto debe cobrar por hacer una casa y un panadero por hacer el pan pero el músico no por hacer música. Sé que es casi imposible, pero en un mundo ideal sería estupendo que la gente dijera, voy a bajarme tal disco de internet, para oírlo en mi ipod y voy a pagar por ello, básicamente por eso, por que no entiendo porqué los músicos no tienen que cobrar por lo que hacen. Que hay otras alternativas como el directo, sí, que van a tener que aguantarse, también. Pero que conste que a mí no me parece justo. Si no, que a los arquitectos, no les paguen por hacer las casas y que vivan de hacer conferencias... por ejemplo.

Jazznoize dijo...

Señor Bruno, el ejemplo de los compositores de hace 2 y 3 siglos es muy buena. Ahí ya no hay derechos de autor, aunque ahora quieren ampliar la fecha. 50 años es poco, algún miembro vivo de los Beatles corre peligro. Ahí se mueve mucha pasta (discográficas).

Querida Silvia, glups, creo que me he "pasao". Acabo de leer mi comentario, y me duele la cabeza, vomité muchas líneas, jijiji.
Es que menudo temita para comentar, jajaja.
Un abrazo.

Manu dijo...

A pesar de todo eso, yo tengo 29 años y llevo 21 comprando música de forma habitual y estoy plenamente orgulloso de no haberme gastado un solo duro/euro en música basura, por mucho que haya sido promovida por la industria. Internet, lo admito, me ayuda a no errar. A desechar...

Saludos
http://www.manuguerrero.es

Silvia Grijalba dijo...

Jazznoize de pedir disculpas nada, gracias por la reflexión. Y ahora unos minutos más para la polémica y para que cuando salga con el theremín me tiren tomates, como a Ramoncín en Viña Rock ¿o eran piedras?. Una puntualización. En efecto, la SGAE no es precisamente la mejor entidad de gestión del mundo y creo que, esencialmente, tiene un grave problema de comunicación y no ha sabido explicar a la gente qué hace exactamente. Pero creo que es importante que haya una entidad que defienda los derechos de los autores y como yo, de momento, no tengo ganas ni energía para montar una paralela a la SGAE pues mira, me conformo con ella. Por poner un ejemplo (banal, pero importante) de cómo puede beneficiar a algunos autores, comentar que conozco de primera mano porque son amigos dos casos de autores que pasaron momentos económicos complicados, fueron a la SGAE y, después de demostrar que estaban a punto de que les echaran de su casa, la SGAE les dio un dinero a fondo perdido de su fondo para estos casos. También se que muchos muchos muchos autores viven directamente de los adelantos de la SGAE. Es decir, a lo mejor un año recaudan mogollón porque han tocado en un montón de sitios y su música ha salido en la tele, pero el siguiente no tienen disco y no tienen de qué vivir, pues la SGAE les adelanta dinero, sin interes, y les va descontando de lo que van recaudando en el futuro. Vamos, que muchos viven gracias a la SGAE y me refiero a autores pequeños-medianos, de los que a lo mejor venden 500 o 1000 discos.
No seré yo quien defienda la gestión de la SGAE pero creo que es necesario que haya una entidad así, la cual, lógicamente, habría que modificar porque hay cosas que hacen que no tiene sentido. Pero creo que se demoniza sin mas, como si fuera el Mal y no lo es tanto
Manu, sí, precisamente a eso que comentas nos estamos refiriendo, gracias.

Cowboy Iscariot dijo...

Solo para especificar que la última estrella del rock trágica (en morir), que yo recuerde ahora fue Nikki Sudden. No el amiguete Cobain... Y luego hay unos cuantos vivos, algunos en mi familia. Bueno, un saludo a la tropa. os dejo que tengo que ir a beber absenta y pensar en la muerte de mi amada.

Jazznoize dijo...

http://deverdaddigital.com/ver_articulo.php?art=6345

Sobran comentarios.
Sobre lo que comentas de esos ejemplos de la SGAE, Silvia, son simples anécdotas, es como si la empresa que me explota me da una propina por caridad, cuando roba lo que es mío.

Silvia Grijalba dijo...

Iscariot, totalmente de acuerdo, como casi siempre... el gran Sudden
Jazznoize, gracias o no sé qué decirte :) porque me pones en una situación complicada. Hombre, que tenga que defender a la SGAE tiene narices... Pero es que el artículo que nos mandas habla de cosas que no tienen nada que ver.
A ver: David Bisbal NO es autor de sus canciones (como bien dice el artículo) sino intérprete. Si el quiere tocar en un concierto benéfico y no cobrar caché, pues estupendo. Pero una cosa es el caché que cobra un artista por tocar y otra lo que el hecho de interpretar unas canciones en directo genera a los autores de las mismas. La SGAE está para recaudar un tanto por ciento para esos autores. Si esos autores (como dice el artículo) deciden ceder sus derechos, pues guay pero si no, la obligación de la SGAE es cobrar esos derechos para que los cobren los autores.
A ver, creo que con la SGAE hay muuuuucho desconocimiento. Por ejemplo, del Canon no sólo se beneficia la SGAE, también se benefician AIE, ALMA y otras entidades de gestión.
Respecto a lo que dice el artículo sobre las discográficas, eso no tiene nada qeu ver con la SGAE.
Por otra parte, en la SGAE hay asuntos turbios y yo no estoy de acuerdo con puntos de los estatutos o con el tanto por ciento que se llevan por gestión. Pero creo que se ha convertido en el pim pam pum cuando hay otros elementos (por ejemplo las discográficas) que perjudican muchísimo más a los artistas.

Magnus Valor dijo...

Bueno, yo creo que en todo eso, más que las discográficas, ha habido un factor generacional y de actitud. En lo que atañe a los gustos musicales siempre hubo un mainstream, pero tanto tu, Silvia, como yo optamos, por propia voluntad, por otras corrientes musicales. Creo yo que no hay que esperar que alguien te ponga el plato en la mesa, sino que hay que ir a buscarlo. Lo cierto es que en los últimos años ha disminuido el número de jóvenes con auténtico interés para ir a buscarse los platos. Por tanto no creo que sea solo un problema de los medios o las discográficas, sino tambien de actitudes. Lo podríamos resumir como un mero culto a la tecnología: las nuevas generaciones han invertido una enorme energía en el atractivo pasatiempo de la tecnología, que se ha convertido en algo así como "una forma de vida" en sí.

Actualmente a la mayoría no le interesa la música. La mayoría se baja canciones de rápido consumo para hacerse recopilaciones en el iPod, para ser renovadas al cabo de una semana. Por tanto no creo que sea un sector a tener en cuenta a la hora de valorar la situación musical, que, a fin y a cabo, en sus diferentes variantes, cada década ha tenido su equivalente.

Un buen retrato de todo esto es, precisamente, el absurdo argumento de "la cultura tiene que ser gratis". Denota un subestimar a aquello que se enmarca en lo cultural, y a aquellos que hacen la cultura. Por la misma regla de tres podríamos decir que es más importante disponer de medicamentos gratis... y nadie lo hace.

DDAA dijo...

Es cierto que la industria es la primera responsable de su ruina, pero no por las razones que indicas

1. En 1980, Sony pone a disposición de cada usuario final un master perfecto, indistinguible del original, en forma de CD.

2. En 1988, Sony y Philips sacan al mercado el CD-R y el CD-RW, lo que permite a los usuarios hacer copias perfectas de los discos oficiales. La creciente venta de grabadoras de CD (comercializadas en muchos casos por multinacionales con intereses en la industria discográfica) supone un primer susto para las compañías, pero lo peor está por llegar)

3. En 1992, y tras cinco años de investigación, la empresa alemana Fraunhofer (participada por Thomson) obtiene luz verde para integrar su sistema de compresión MP3 en el estandar MPEG. Todavía tardarían tres años más en sacar la versión definitiva al mercado.

4. En 1995, Fraunfoher ofrece su invento a las discográficas, que lo rechazan de la manera más miope.

" ¿Trataste de vendérselo a las compañías discográficas?

Sí. Alrededor de 1995, cuando el mp3 empezaba a ser usado en computadoras personales y en internet, contactamos a las discográficas. En ese momento, su respuesta fue algo así como: “No estamos interesados, nadie tiene internet en su casa; los compact discs tiene mejor calidad de sonido y son más fáciles de transportar; quién se va a tomar el trabajo de bajar música a través de una conexión lenta a internet”, y cosas por el estilo. En Fraunhofer desarrollamos, incluso, un sistema de protección contra la copia para mp3 en 1998, pero ni siquiera esto cambió la situación. Creo que en ese tiempo casi nadie quería desviarse del sistema establecido de vender música a través de un medio físico. "
10 Años de MP3 | Rolling Stone5. En 1999, Shawn Fanning lanza Napster, que cambió por completo la forma de acceder a la música en las nuevas generaciones. Dura poco, pero la Caja de Pandora está abierta. Luego vendrían Audiogalaxy, Ares, Kazaa y E-Donkey, Soulseek, Emule, el bittorrent, megaupload, Rapidsahare y mil heridas por las que se desangra a chorros la industria.

6. Hay una pequeña esperanza en Spotify, la última gran revolución en el medio -las discográficas no han repetido el error de su rechazo al MP3-, pero es pronto para saber cómo va a evolucionar la cosa y desde luego que los márgenes de beneficio van a ser mucho menores que los del cedé y demás soportes físicos.

Ricardo Texidó dijo...

Totalmente de acuerdo con tu artículo querida Silvia.
Creo que tu aportación por tus conocimientos sobre el tema son cruciales e importantes.Por lo que te animo a difundir tu experiencia e ideas.
Además sirven para que se sepa algo más de los entresijos del mundo de la música en España donde desde los 90 estamos siendo aleccionados con una sobredosis de artistas "made in corporación frankensteitica" los cuales ya una vez aborregados sirven para ser adalides del aborregamiento general, en fin lo que muchos sabemos.
Sin embargo quedamos algunos locos que a pesar de la crisis total, nos embarcamos en nuevos proyectos para precisamente contrarestar esta pandemia anodina con un nuevo sello discográfico "made in torroles(Torremolinos)" y no tener que ir a Madrid a mendigar un disco por caridad.
Ya que llevo muchos años de experiencia en la música y sigo investigando, creando y creyendo que soy más vanguardista y actual que la mayoria de las orejas,perezas,flamenquitos confusión o bustamantes, me propongo sacar mi obra y la de los grupos y solistas nuevos e interesantes que pululan por mi estudio sin rumbo ni orientación.
Quiza descabellado, pero con mucha pasión y romanticismo pretendo aglutinar el nuevo sonido de la Costa del Sol occidental (West coast) y a por todas que son muchos y borregos!!!
Un besazo.
Ricardo Texidó.

william daivids dijo...

Hemos visto: cuando Ordovas y Palma ponian algo de Factoria Ribbentrop, precisamente estas dos mentes ochenteras apenas los ponian y solo para elogiar el rok
de esa banda, la cutredad de los 80
siempre criticaban injustamente la voz del grupo impresionante, y la electrónica siempre regenerandose,
hemos sabido que por my space ya hay unas fotos miticas de aquella estetica de F.R. y otras nuevas, y creemos que regresan, esperamos que sea cierto para la terrible perspectiva de grupos españoles,
creemos que la única música interesante que se escucha hoy está or Fluido Rosa, creemos que la Antigua y muy Noble Factoria Ribbentrop van ahora de ese estilo, lo ves siempre fueron unos vanguardistas, Viva la libre creación, el Rock ya ha muerto gracias al cielo que Ordovas y sus acolitos ya se han jubilado... bye.

william daivids dijo...

ESTIMADA AMIGA, perdona por repetir pero creo que es interesante para todos, tu dices de la musica basura, que mas basura que la música de los 80. los ochenteros radicales putearon sin razon al los 70 porque eran unos tostones unos clasicos, pero yo que soy músicologo experto arreglista te puedo decir que los 70 desde el punto de vista creativo eranmucho mas serios puesto que alli tenias que valer y saber mientras que en los 80 nadie sabia nada, el sr. Teixidó el cual estuvimos en un grupo de teatro juntos antes de estar en camara fijate si le conozco es un radical de los 80, dice que los 90-teros les han clasificado etc.. yo añadiria que por el bien de la música los han eliminado del mapa, se cargaron a los 80-teros maniaticos que solo sabian exponer un tema para niños basado en una tipica repetición a modo de sonata
sobre un ritmo 2/4 y asi toda la copla y todas las coplas que tanto te-nos han gustado, en los 90 no, se ha vuelto a los 70 donde por ejemplo unos Orbital te demuestran como se expone un tema, se desarrolla y se destruye para abrir otro leit motiv, añadir efectos orquestales de contrapunto de gran nivel como en sus albumes Sides el mejor y el The MIles el siguiente, estos tienen cache y cara dura estos son los que se han cargado las estructuras y facistadas de los 80 que no permitian la libre creatividad, la musica de Orbital por ejemplo o de Aphex Twing es toda una lección de musicologia de todas las decadas,
ahora si que hay que valer, como la musi que pone Rosa en Fluido, ahi no hay tu tia, ahi hay que saber de contrapunto aplicado a la electronica y a la libre creación
para tristeza de mi querido colega Ricardo, la musica electronica de experimentación de gente nueva de los 90 que no saben nada de los 80 ni quieren nada de babeos melodiosos y ritmos pachangeros de dos por cuatro y nada mas a lo Eco and the bunymen nose si se escribe a si,. esos babosos poperos que hicieron apologia al fascismo de los 80 en la ,musica ya no tienen cabida en este mundo tan solo para las mentes encasilladas en aquella epoca dorada tambien como no¿ pero que ya pasó, ahora cualquier chaval sabe de musica de armonia y en el cole dan musica clasica, antes eso era imposib. esa es la verdad antes en los 80 si decias que sabias de musica el señor Teixido incluso se mofaba de tí, eran insultantes unos incultos que incluso todavia no saben ni lo que es la poliritmia o el politonalismo aplicada a la electronica, es muy triste pero es asi, yo no tengo ese problema soy amigo de todas las decadas todas nos han enseñado algo, pero cuidado con los enfermos radicales ochenteros, todavia estoy vomitando al escuchar lo ultimo de depeche mode!!!!!!!!!!! atte. y perón.
p- los ochenteros estan de enorabuena el program siglo 21 ha degenerado en el pasteleo facil de las melodias babosas y ritmos bailables, -bailad malditos bailad...- atte. y fin.

Silvia Grijalba dijo...

William Davis, no voy a entrar a discutir lo que comentas, entre otras cosas porque no entiendo bien a qué quieres llegar. Pero ya que soy la anfitriona de todo esto, decir dos cosas. Una, que respeto profundamente tanto a Ricardo Teixidó como a Ordovás. Y no sólo como personas sino también como profesionales. Me parece que Teixidó fue muy honesto, dejó un grupo con el podía haber ganado mucho mucho dinero porque no estaba de acuerdo con lo que allí se hacía. Y lamento profundamente que alguien tan sabio como Ordovás haya dejado la radio. Ojalá hubiera más gente con su sabiduría, entusiasmo y experiencia hablando de música en los medios de comunicación. En ambos casos, son personas positivas, que no se pasan el día quejándose de las injusticias del pasado y eso creo que es muy positivo.
Hablar bien de la gente, de vez en cuando, es un práctica muy sana y constructiva

Ricardo Texidó dijo...

Hola William Davies (por lo menos escriba bien su seudónimo)
Soy el inculto fundamentalista de los 80.
La diferencia estre usted y yo es que yo tengo nombre, no me oculto, y sobre todo no vivo en el pasado ( aunque el mio ha sido gratificante y pleno de experiencias y aprendizaje en tecnologia, electrónica, ritmos y armonía)
Por lo que yo no estoy amargado ni resentido como otros.
Lo siento por usted.
Yo con 17 años fuí un fundamentalista de los grupos de vanguardia, era la edad y mi momento y lo aproveche.
Usted es ahora un insultante e irrespetuoso fundamentalista y por sus comentarios creo que ya pasó la adolescencia hace 30 años.
Salud y amor para mi querida Silvia.
Para el cobarde del seudónimo unas cajas de ansiolíticos, antidepresivos y que le vaya bonito (ya que parece haberse quedado traumatizado por algo)
Pobre...