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viernes, 16 de enero de 2009

¿Qué entenderá él por yace y efímera?

Recuerdo el día que descubrí la palabra etcétera. Tenía seis o siete años y, de repente, tuve la revelación de entender exactamente lo que aquéllo significaba. A partir de ese momento, todo lo remataba con un etcétera, a veces bien y otras mal. Con los años fui depurando su empleo (espero).
Algunos "poetas urbanos" tienen un estilo muy peculiar y recurren a esa nefasta herramienta de word en la que en una pantallita te muestra sinónimos (sin matices). Es la única explicación posible a algunas letras, aunque también da la impresión de que alguien descubre por primera vez un vocablo ( yace, por ejemplo) y decide que, por sus narices, lo va a meter en su próxima letra, hombre, poesía urbana a tope.
Un ejemplo de un extracto de "Un violinista en un tejado (curiosa la cara de tu padre)". El título es así, el paréntesis pertenece al mismo, no es una acotación mía.
Aquí el autor ha descubierto tres palabras: tenue, efímero y yace. Las dos primeras, juraría por mi colección de bootlegs de Bauhaus, que han salido de la satánica herramienta de sinónimos de google.
Eres tan tenue
Como la luz que alumbra mi vida
La más madura fruta prohibida
Tan diferente
Y parecida
A la tormenta que se llevó mi vida

Y no lo entiendo
Fue tan efímero
el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón
Y pido al cielo que sepa comprender
Estos ataques de celos
Que me entran si yo no te vuelvo a ver.
(...)
Le pido a la luna
Que alumbre tu vida
La mía hace ya tiempo que yace encendida